
De las cosas que conservo de mi educación cristiana, una de ellas son las parábolas. En especial una: la parábola de los talentos.
Desde que me la leí alguna vez, siempre me quedó dando vuelta eso de no enterrar los talentos en un baúl y no hacer nada con ellos. Así, noté que cantaba bien y canté en coro hasta que la U lo permitió. Me di cuenta que tenía facilidades para guiar proyectos y me convertí en auxiliar del taller. Alguna vez también dibujé y escribí cuentos para ganar un par de puntos en las alianzas de colegio (cuec). Y cada vez que he pillado algo que haga medianamente decente (y me guste, claro está) siento que es mi deber aprovecharlo de algún modo. En gran parte, porque creo que es la cuenta que tengo que pagar por tenerlo.
Mi mamá está pintando desde hace un tiempo. Ella SI que tiene talento, pero recién ahora, a los sesenta y tantos, ha podido tomar el tiempo que no tuvo como profe y criando niños. Me dijo que le pidiera un cuadro. Y yo elegí "La viajera" de Camilo Mori.
La cantidad de reclamos que oí por una pintura ni siquiera empezada fueron varios. Que tan oscura, que tan fea, que mírala poh, que estás loca, que es porque se parece a ti y bla bla bla. Hasta que las quejas cesaron y mi mamá hizo el bosquejo. Como algo de ojo tengo, le corregí un par de formas con el lápiz. De ahí llegaron los pinceles, esos que sólo usé para hacer un par de cosas con témpera horrorosas. De ahí a armar colores. Y no paré.
Estaba feliz como cabra chica. Mientras mi mamá buscaba tonalidades, yo les daba el toque final, para luego terminar haciendo los tonos solita. Al final, ella se dio por vencida y me pasó los pinceles a mí. Terminamos (¿o terminé?) la primera mano en un ratito. Mi familia completa sorprendida: la cabra ahora pinta. Y bien.
Así que luego de años de dar bote en técnico manual y artes plásticas, resulta que la weona pinta. Y tiene ene idea, la suficiente como para notar cómo hacer un par de sombras y dar perspectiva. Se viene pronto el atril propio y el delantalcito de carnicero (si, yo creo que el mismo de la memoria que está entero quemado con ácido), sacado a circulación.
Y como si lo pasado anteriormente no me convenciera, hoy entro al supermercado y me encuentro con un libro ... de Camilo Mori. Si, en el supermercado, a buen precio y con "La Viajera" a todo color (y varios detalles que no notamos). Estas cosas nunca son coincidencia. Tengo entretención nueva, a aprender se ha dicho.
Mañana me voy a mirar mi atrilcito y mis óleos, para iniciar mi propia versión de la academia APLAPLAC. Ahora terminé la tesis (bueh, faltan las correcciones) y mi tiempo libre me complica. Pronto venderé en una feria artesanal. Ah, y comenzaré a desempolvar otras cosas para hacer que -supongo- no me salen tan mal.
3 dijeron algo más:
La mujer renacentista que llevas dentro.
Que aprovechas tu tiempo libre en lo que te haga más feliz.
Ojala incluya una visita a mi nueva casa ^_^
Yo pinto en genero, es como de señora de campo, pero em encanta estar con las manos llenas de pintura, mirando como todo toma forma.
Me alegro.
Un besote.
una frase que tengo escrita en un libro que estoy escribiendo, valga la redundancia, dice:
- que ocurre cuando lo que mejor haces es aquello que más detestas hacer?
comento por que como que me incomodó un poco eso de "es la cuenta que tengo que pagar por tenerlo"
yo dibujo por que me gusta, no por que como puedo hacerlo voy a dedicarme al arte para que valga la pena. Ahora, yo feliz de que pintes, puedo aprender cosas de ti que a mi se me hayan pasado y conocer tu perspectiva artística =)
(por cierto... todos se creen críticos... de ahí que nace la frase "a ver, hazlo tu también y después los comparamos... hasta entonces, callao el loro!")
el arte no tiene edad, y el talento se puede adquirir...
y las obras de arte llegan cuando la inspiración te pilla trabajando!
;)
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