06 septiembre 2010

Mrraca


Uno de los misterios más grandes del comportamiento humano es el porqué las mrracas son tan iguales. Parecen todas cortadas con la misma tijera.

Un poco de contexto. Al hablar de mrraca, no me refiero a un par de líos de pantalones o un poco de vida loca por un determinado período, sino a esa mezcla perfecta entre sexo rápido, mentiras, escenas de celos preestudiadas y escándalos de proporciones colosales. Seguro ud. o algún conocido ha tenido un encuentro cercano del peor tipo.

Las mrracas son una especie que me intriga y hasta me admira por su genuino instinto de supervivencia (y de reproducción, jo jo jó). Es un estilo de vida difícilmente copiable y aguantable a menos que seas una de pura raza. Salen hasta en las mejores familias, con padres liberales o restrictivos, de todas las razas y formas. Últimamente se ha descubierto su importancia para la preservación de las especies, lo que explica el que aparezcan por todos lados.

Y es que, pese a las quejas de algunos individuos, las mrracas reales son pocas. Para los hombres normalmente pasan en un principio por mujeres "simpáticas" y abordables. A ellos no les extrañan cosas que a una mujer común le chocan, como el no dar puntada sin hilo en cada coqueteo "inocente" (este weón me miró dos segundos más, anda perdido por mí), el sentarse con las piernas de par en par o el caótico historial de vida. Una mrraca para un hombre poco prevenido es siempre una pobrecita a la que la vida la ha tratado mal, una mujer simpática y luchadora que busca arreglar el naipe.

El juego de una mrraca está hecho para que parezca un accidente. A ella siempre la jotean, la persiguen y se ve aproblemada porque cayó alguna vez. Negar hasta la muerte es el lema, mientras consiguen un lugar de supuesta influencia, que es el sueño que toda mrraca busca. Detrás de la actitud metepata hay un juego tan bien planeado que incluso quien lo hace no se da ni cuenta. Por mientras, consiguen enredar reputaciones, relaciones y un par de lucas, si está de suerte. De más está decir que la anticoncepción no es uno de sus lemas y es una de sus principales formas de manipulación.

Si una mrraca, en su parada de "soy tan astuta pero a la vez tan perdida" se fija en alguien ocupado, ella NO la hará piola. Gritará como mariachi curado el objeto de su interés y hará todo lo posible para llamar la atención de la amenazada. Ella, si no la cacha, se sentirá amenazada, paqueará y en la desesperación entregará en bandeja. Como una mrraca que perseguía al objeto de mis amores, mandándole mensajes con facebook en donde me mandaba "los abrazos más grandes y que me quería mucho" siendo que no me conocía ni en persona. La mrraca adula a todo lo que rodee a quien definió como presa, el que si no está advertido cae redondito.

Una mrraca nunca es una mujer preciosa. Quizás tenga bonitos rasgos, pero siempre tendrá algo que no encaja o su atuendo no será el mejor. El juego favorito de la mrraca es pillar a su presa desprevenida, por lo que su arreglo nunca será el más sentador. Ella tiene un pensamiento más animal de todo "el ligue", por lo que no perderá tiempo en romanticismos ni en esperar su foto enmcarcada en la pieza de quien persigue.

El juego es tan claro, pero tan pocas veces es descifrado a tiempo. Un juego de supervivencia perfecto, en que todo el ambiente machista será utilizado en tu contra. Ellas saben que nadie podrá descuerarlas porque son niñas, ellas siempre serán desvalidas y se harán pasar por unas geishas que no son. Inflará orgullos de macho alfa mientras sea necesario, para luego tironear pelos, mandar manotazos y hacer escándalos a lágrima viva. Así que ya sabe: ante algo que parezca demasiado desvalido y de poco esfuerzo para ser verdad, considérese advertido. Ese huevito quiere sal, pero nunca sólo eso. Abra los ojos y sepa con la chichita con la que se está curando.

7 dijeron algo más:

Mónica de los Siete Infiernos dijo...

Pa qué hacer comentarios, ¿no?

Alejandra dijo...

Años filosofando sobre esta especie mi Mona.

[Pau] dijo...

Conclusión: está lleno de maracas.
Ah, pero las que más me intrigan son las maracas finas..., esas que parece que no rompen un huevo, pero se los comen atravesados (y no precisamente los huevos ajaja... aunque... en una de esas.... XD).

A mi parecer, son mucho más peligrosas que las que tienen pinta de maraca y no lo ocultan.

[Pau] dijo...

Conclusión: está lleno de maracas.
Ah, pero las que más me intrigan son las maracas finas..., esas que parece que no rompen un huevo, pero se los comen atravesados (y no precisamente los huevos ajaja... aunque... en una de esas.... XD).

A mi parecer, son mucho más peligrosas y tóxicas que las que tienen pinta de maraca y no lo ocultan.

Tapio dijo...

Excelente descripción. Como dice [pau] las peligrosas son esas que no lo aparentan, citando una de mis películas favoritas "El lobo que lleva los pelos por dentro".
No sabes como me tocó tu comentario. Mi iniciación amorosa (no sexual), cuando crecía y me convertía en el macho recio que soy ahora (ja!), fué con una de las minas con las que me he enloquecido, enviciado, enamorado, delirado, taimado y cuanto adjetivo negativo le pueda pasara un ser humano. Ella era mi Diosa.. pero era una maraca. Posiblemente la reina de todas.
Me hizo sufrir esa consh#$""""%#$%&!
Lo más triste de todo es que si bien conozco todas sus putos trucos y sé que es una perra del demonio, cada vez que la veo y conversamos me fascina.

Saludos

Tapio

PS: ¿Por qué lo escribiste como Mrraca?.

Alejandra dijo...

Mrraca por aquella gran canción de los picantes...

¡mmmmmmmmmmrrracaaa!

Narvandi dijo...

Y tengo que comentar, si ya esta todo dicho.

Lo único que ahora las detecto al toque, antes me costaba caleta.

Besho.

Oye, del post anteriro la invitación esta hecha.

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