Si hay algo que me define en la vida, es que la minería en mí es más fuerte que la pasión de la Garra Blanca, Los de Abajo, los evangélicos y los rockeros juntos. Hace poco entendí la razón: cuando era guagua, mi primer "niñero nocturno" fue mi tío Ingeniero en Minas, en esos tiempos estudiante. Mientras me corregía algunos detalles de mi tesis de posgrado, me contó que era el primero que aparecía si me despertaba en la noche. Con una mano tomaba a esta negra pelo de alambre y con la otra tomaba el libro, recitando a viva voz fórmulas, manuales del cortapalos y demases.
Es un rubro machistoide, sacrificado, pero es más fuerte que yo. Quizás no sea la más apta para ello. Pero sí es lo único a lo que me dedicaría en la vida, no me veo haciendo otra cosa. Y para los que me conocen, saben que no exagero.
Soy joven, trabajo ahora en Santiago (ojalá no sea la constante), pero eso no significa que no pueda cachar algo. Y es que el rubro minero es especial desde su origen. Muchos somos hijos (y nietos) de personas que laboraron en tiempos en que la minería era casi una condena a muerte segura. Mi abuelo murió con los pulmones deshechos por el ácido; otro tanto pasó con otros. Gracias a ellos sus hijos pudieron ser el grueso de los profesionales que han seguido el legado: Uno de los pocos lugares en que las relaciones patrón de fundo tan propias de las malas prácticas de mando chilenas, quedan relegadas al olvido; la diferencia entre un jefe y un viejito es que a uno pudo ir a la universidad o al otro le gusta más la pega operativa. Uno de los pocos en que la meritocracia es algo tangible y más importante que el colegio en que estudiaste o si te fuiste de vacaciones a Europa.
El rescate desde adentro fue algo que ninguno de los que labora en minería va a olvidar. Como no olvidará cada uno de los accidentes fatales que han ocurrido. Acá, algunas cosas por las que esta noche es especial:
1. Los primeros que gritaron "milagro" fueron los más especializados: Le pregunté a mucha gente: la percepción más optimista que obtuve, fue que "quizás los pillaban, pero no salían vivos ni llorando". Los rumores hablaban de la certeza de que no estaban vivos era un hecho ya informado a los más involucrados. Las escasas probabilidades de sobrevida en base a tamaño accidente eran mínimas, porque la mina colapsó sobre sí misma. El encontrarlos, con malos mapas y a 600 y tantos metros, era como achuntarle a una micro que pase en Domínica desde arriba de la Virgen del San Cristóbal. Rescatarlos sin que la mina siguiera colapsando, otro tanto. ¿El que estuvieran los 33 vivos, y en condiciones aceptables? Una alucinación. Los que saben del tema lloraron como cabros chicos cuando apareció el mensaje, porque era virtualmente imposible.
2. Sougarret + Goldborne son la cumbia: Ambos son tipos extraordinarios. Sougarret en su rubro, flota. Goldborne quizás no sepa tanto, pero tiene una cualidad que su jefe no tiene: sabe qué es lo que no sabe, y en base a eso deja trabajar tranquilo a quien dirige. Y armaron una gran sociedad: mientras uno ponía la cara, las conferencias de prensa y hacía pantalla con un carisma del porte de una Catedral, el otro quedaba libre para armar una empresa titánica. Y lo hizo en tiempo récord.
3. El carácter de los "viejitos" es la constante: "Viejitos", "ganchos" "operadores". Póngale el nombre que quiera. Serán porfiados a veces, pero esas ganas de vivir, la capacidad de pensar con lucidez en momentos difíciles, de confiar en otros para el bien común y tapar a tallas en el camino. La fe en el Jefe de Turno, la capacidad de mantener el orden aún con "La Pelada" pisando los talones. El que hayan recibido las ropas para evitar los problemas y hayan enviado un mensaje diciendo que se "veían bonitos". Lo que dijo el minero Mario Sepúlveda, que son gente preparada y no como antes, es la pura y santa verdad.
4. Los responsables de la mina son algo así como "la Quintrala" por mil: He hablado y conocido a gente a la que se le ha muerto un viejito. No sólo la pasaron mal porque hay responsabilidad penal en el tema, sino por ser una de las peores experiencias en su vida, que no le dan a nadie. El turno está junto siempre, uno menos es una gran pérdida. Por eso, el pensar en que a un tipo le dé lo mismo, y que los abogados defensores le bajen el perfil con un "eso pasa todos los días" genera una rabia peor que la que le genera a cualquier otro hijo de vecino. No es propio de un humano, es de sicópata. Y una vez leyendo la entrevista de "Qué Pasa" entendimos: usaron las peores técnicas de otros sectores esperando que les rindieran igual. Pero algo de justicia queda, porque están acogotados.
5. Fue una triste sorpresa saber las condiciones de la mediana y pequeña minería: Minería para muchos significa medidas de seguridad que para otros rayan en el ridículo. Lo mejor para la minería, antes que un resultado de producción bueno, es tener 0 accidentes. Por ello fue una amarga sorpresa darse cuenta que no era una constante. Que existía aún gente que decidía dejar la mina inestable por un par de lucas. Y que los organismos de fiscalización no hayan operado nos da aún más pena. Muchas veces se trabaja en pequeños grupos o en forma cooperativa, ayudando a pescadores, agricultores y otros; pero quizás debíamos mirar más cerca.
6. Para los mineros, es como si fueran sus propios parientes: Debido al intercambio de gente y al origen de la minería en Chile explicado anteriormente, esto apenó a todos, pero de verdad. Todos los mineros estaban en realidad apenados y tristes, en un sentido de empatía quizás difícil de entender para otros rubros. Pasó el día del Minero (algo así como el Año Nuevo y Fiestas Patrias para este sector) y todo se suspendió casi en el acto. No por pose, sino porque no habían ganas de celebrar. Es como volver a lo peor, a esta falta de seguridad que mató a nuestros abuelos. Ellos hoy están felices, como a quien le salvan un amigo. Y quizás sea realmente así.
7. El circo mediático nos dio lo mismo, estamos acostumbrados: Siendo una actividad que mueve mucho dinero, las reflexiones con poco fundamento, puntos sobre las íes, politiqueras, autoflagelantes, autocomplacientes, filosóficas, figurinas, rupturistas y otras nos pasaron por el lado, porque estamos acostumbrados a que nuestro trabajo sea normalmente ignorado, y nuestra labor social, opacada. La opinión pública suele hablar constantemente sin tener idea, más aún la clase política. Cada cierto tiempo salen "comparaciones hechas por importantes economistas" que reclaman por el costo producción de mineras de 100 años es muy alto con respecto a otras que recién se explotan, lo que es algo así como comparar el gasto de remedios de un viejito de 80 con un joven de 20. Otras más que nos dejan como ogros codiciosos, sin madre ni familia en la que pensar. Por lo mismo el ruido ambiente nos pasó sin pena ni gloria. Y sabemos lo que tiene que venir ahora. El rubro debe unirse de nuevo, para controlar que el carnaval de pastelazos anterior al derrumbe no pase desapercibido. Las regulaciones más estrictas chiquillos, les pronostico que vendrán desde adentro.
3 dijeron algo más:
Fascinante tu columna, me encantó que dijeras tantas cosas tan profundas con una simpleza que se parece mucho a la actitud de los mineros: calma, serena, entendida y preparada.
Qué excelente columna Ale! Muy interesante tu punto de vista, tú que eres "del rubro", de la familia. Para mí, lis viejitos son un ejemplo de actitud ante la adversidad digno de manual.
Un besote
Hola! me pareció notable tu reflexión. Ahora te sigo! Saludos....
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