08 febrero 2011

Violencia




Érase un tiempo atrás: los niños veían el Correcaminos con el Coyote que se escapaba. El papá podía ver boxeo de vez en cuando, las chuletas en el fútbol eran pan de cada día y la madre podía pelar firme con las comadres.

Ahora: se ha determinado que las escenas de violencia en los monitos debe ser regulada, dejando a Bugs Bunny para personas con el criterio más formado. El boxeo, por la violencia explícita y las severas lesiones de los púgiles ha disminuido su relevancia. Todas son juiciosas y no se parecen a la vieja parada en la reja, hablan bien siempre de todos y no caen en ese golpe bajo que es hablar mal del prójimo.

Y resulta que a la primera los niños chicos le pegan a un compañero más débil, el papá boxea a la mamá y ésta anda a los gritos.

Está bien que controlemos la violencia, pero es una actitud tan humana como la bondad. ¿No sería bueno que buscáramos formas de descargarla sin generar problemas antes de satanizarla y reventar a la primera en ocasiones mucho más delicadas? Son problemas de años, pero no me queda claro qué pesa más: si "la violencia llama a la violencia" versus la necesidad de canalizarla en formas inocuas.

0 dijeron algo más:

Seguidores