20 marzo 2011

Amo lo que me carga.. 7 u 8?: La mujer florero



En el Show de Pepito TV había un personaje llamado Pindy, parodia de la modelo de programas de concursos que se cruzaba por las cámaras cada vez que tenía oportunidad. Así me decía mi mamá cada vez que intentaba llamar la atención cuando niña chica. Vamos, cuando niña era bastante florero.

Han pasado cerca de 30 años de ese tiempo, pero el concepto persiste principalmente en el ámbito laboral. La primera vez que tuve noticia fue cuando nos recomendaron en un taller empresarial, en el que estaba metida ayudando en logística, que por favor siempre en cada grupo asignado a una sala hubiera una mujer. "Qué chucha" me dije, e inmediatamente, contreras siempre, armé un grupo de sólo mujeres que les quitó este material escaso al resto de los encargados.

Entré a minería, una actividad con una de las tasas más bajas (si no, la más baja) de participación femenina. En cada una de las revistas especializadas e insertos en prensa, pareciera que el tema fuera el contrario, como el cuaderno que una minera (no en la que trabajo, por si acaso), entregó en un taller. En todas las fotos, una mujer (ojalá más bien joven y más bien care'ná) con una sonrisa estilo mona lisa, como diciendo "bienvenidos" y haciendo de modeloca ad honorem. De las famosas fotos corporativas no se arranca ninguna. Ni fea ni linda ni nada. Es como ahí, como recordando que por muchos años las mujeres estamos para adornar principalmente y que ese papel es difícil que nos zafemos, por más que no nos guste.

En lo personal, me he arrancado en lo posible de este tipo de "discriminación positiva" pésimamente entendida. Así como no me gusta contar con desventajas por el hecho de ser mujer, tampoco me interesa contar con supuestas ventajas, que no son más que un flaco favor para tratar de compensar diferencias para las que se requiere más que fotos marqueteras. Basta con los "mujer y tal rubro" "la mujer y el trabajo" con ser la primera en hablar por el hecho de ser mina, ni prestar el caracho del orto que me gasto para aparecer en portada a todo color.

De ello siempre he arrancado y seguiré haciendolo hasta el fin de los días. El sexismo, sea machismo o feminismo, en un ambiente laboral debiera ser definitivamente desterrado. Porque mientras más aparezcamos como particularidades, más particularidades del estilo "las mujeres son acá y allá" nos colgarán. Porque antes de ser mujer, soy yo. Y prefiero que me conozcan a mí, antes que por mí supuestamente conozcan una serie de características de mi género. Seamos consecuentes: hay cosas en las que efectivamente hay que trabajar y establecer diferencias, pero una de ellas no es una mayor figuración. Mientras más figuremos como rarezas, menos integradas estaremos.

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