No soy la campeona de las palabras, probablemente me he pasado el tiempo buscando evitarlas. Mis silencios son sagrados, mi mayor lujo es la capacidad de reservarme el derecho a opinar.
Me he sentido obligada a hablar, para supuestamente mejorar mi "presencia" "mis relaciones públicas" y todo eso. ¿Hay algo más tremendo que te obliguen a hablar? ¿Contar lo que te pasa cuando no quieres? ¿Hacer sinceramientos cuando no estás de ganas? ¿Conversar, cuando la conversación te parece un gasto de energías?
Defiendo mi derecho a quedarme callada.
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