30 julio 2011

Con un Japo en el avión


Esta semana estuve a punto de poner en entredicho los cinco años que llevo trabajando. Y todo por un avión.

Mi unidad, además de revisar información, contestar mails como loco, pedir información a las áreas, coordinar proyecciones y todas esas tareas que un área de staff puede hacer en una minera, organiza una jornada donde tiene que llevar a toda la empresa (dispersa en 3 ubicaciones) a un solo lugar, para luego llevarlos a todos de vuelta a sus casas.

Ya, ud dirá, que cada uno lo vea. Pues no. Se tiene que organizar una lista, revisarla, confirmarla, aceptar todos los cambios, ver que al final hubo gente que dijo que iba a ir pero no fue y rogar para que nadie se quede abajo.

Por un tema de distancias, la única forma de llegar es en avión. Y bueno, así como uno se encarga de los regalos, de las invitaciones y todas esas cosas, a mí me tocó ser la encargada de la "logística de transporte". Rimbombante nombre para asegurar que socios, pesos pesados, pesos medios y pesos mosca y pluma puedan llegar y se vayan. Así que dejé de un lado mis mails, mis planillas marcianas, mis proyectos para ponerme a trabajar en aviones.

La pedida inicial fueron 3 aviones. De eso me acuerdo bien. Pero entre la gente que se va de los primeros destinos era tanta y tan variada, (a la que ademas hay que buscar en radiotaxi ida y vuelta de sus casas). que entre medio el avión para 3 personas de vuelta a Santiago a las 16:30 PM paso colado para el encargado de transportes y yo.

Pero este era especial: llevaba socios japoneses. ¡socios! O sea, personas a las que con suerte tendré el derecho de reservarles un pasaje en avión, con los que estamos agradecidos hasta el infinito por haber confiado en el proyecto cuando nadie confiaba en nosotros y a los que debemos hasta el contre, como diría mi abuelita. Y con una cultura que no tolera falla.

A las 3:00 PM, le recuerdo al encargado de los aviones sobre la salida de los japoneses desde la convención. -¿Qué japoneses? ¿Qué radio taxi? ¿QUE AVIÓN? Y yo me puse lívida.

Vi mi vida pasar en un segundo. Vi a los japoneses enojados parados en medio de la pista del aeropuerto. Un dedo diciendo "FUERA". Yo recogiendo las cosas de mi escritorio de una barrida con mi brazo, mis gatos tapándose la cara de vergüenza y yo haciéndome el harakiri. La presión se me bajó, me mareé y por poco no me caigo.

Pero la suerte estaba de mi lado. En esos momentos, iba partiendo desde faena un avión a la Serena con el turno administrativo, que llegaría media hora antes que el avión que nunca se pidió. Gracias a las gestiones del encargado de transportes (Alfonsito, ¡te queremos!) El avión estuvo incluso media hora antes. Los tres socios tomaron su vuelo tranquilamente, y nadie percató que por poco había perdido mi pega, mi orgullo y mis tripas.

Ahora, el aeropuerto había cambiado. El avión aterrizaría en otro FBO (es decir, otro hangar). Si ud ve el aeropuerto de santiago, notará que los vuelos de aviones pequeños llegan a otros sectores que no son el aeropuerto para pájaros grandes. Y que para llegar hay que dar una vuelta por un camino desconocido, más utilizado por parejas en busca de privacidad en el auto que de paseantes. "Ya" me dije, " los radio taxis los encontrarán, ya han ido para allá" pero no. Ellos tenían choferes.

Es decir, me pasé hasta las 5 de la tarde tratando de hacer un mapa mental de un peladero como es un aeropuerto y explicarlo de la forma más clara posible: "pasadito el puente.. digo , paso bajo nivel, digo, siga la pista que dice GDAC, doble a la izq y llegue al final" Se perdieron, que se dieron una vuelta en U, que llegaron a otro hangar... ufff, pero llegaron.

Debo dar las gracias a mi jefe que no me mató cuando llegó de vuelta y se enteró de la historia. También al encargado de transportes que fue al héroe de la jornada. Y a mí como lección aprendida, siempre es posible rechequear las cosas y no es una pérdida de tiempo.

2 dijeron algo más:

Un Mono dijo...

Si hubieses sido japonesa igual te piden un dedito a la vuelta.

Tapio dijo...

"logística de transporte", ese título más la palabra "Hoteles" deben ser las actividades más peludas para estas reuniones. Un amigo trabajaba en eventos de gobierno y su nivel de estress no era envidiable. Me imagino como sudabas la gota gorda.
Divertido (ahora que ya pasó) que te toquen japoneses... fallar es la muerte!.
Me reí mucho con tu historia, espero que tu te rías ahora :)

Besos
T.

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