15 agosto 2011

Vieja

Ha pasado el tiempo ya.

De la veintena me queda un suspiro. Me salió mi primera arruga en la frente. La piel, si bien elástica, no tiene tanto brillo juvenil y está un poco más opaca. El pelo no crece con tanto vigor y los ojos han adquirido una expresión menos juguetona y más serena.

Muchas de mis amigas están teniendo retoños. Algunas ya van por el segundo. Algunos tienen una poncherita respetable y la frente les ha crecido. Cuando nos vemos, nos damos abrazos gigantes y les preguntamos sobre sus vidas. De la gran parte ya sabemos: hemos estado tiempo juntos.

Sigo con mi espíritu de cabra chica y saltando de alegría por la vida, como un cachorro inquieto. Hay cosas que antes me parecían buenas o malas, a secas, y que me he empezado a cuestionar. He comenzado a dar más consejos en base a mi experiencia y no a la de otros o lo que escuché por ahí. Los desafíos son gigantes, pero los miedos están más abajo de la escala y tengo mejores herramientas para la vida.

Me estoy poniendo vieja. Y sabia. Tras los 40, cada rostro es reflejo de lo que construimos. La lenta transformación del mío me gusta. Así como el resto de mi vida.

2 dijeron algo más:

Heitai dijo...

Si tienes 40, es muy probable vivas sobre los 80, incluso los 90, no estás ni el mitad de tu vida, y en una de esas, en 30 años se pueden regenerar los telómeros de los cromosomas, puede que la muerte solo llegue por accidente.

Esta tal vez es una época muy interesante.

Joe dijo...

La gente que se ve vieja en la juventud, se mantiene joven en la vejéz, dicen.

En todo caso, como leí por ahí, la edad no esta en las marcas de tu cuerpo, sino en la vida de tu espiritu, en las ganas de reir, de difrutar, de sacarle el jugo y lo bonito a la vida: que no es más que el tiempo que decidimos participar entre el lapso en que nacemos y morimos.

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